Cuando éramos niños, era muy común pedirle a tus padres, abuelos, hermanos, nanas, que te contaran un cuento para antes de dormir. Historias como La Liebre y la Tortuga, El Mago de Oz, El Patito Feo, El Lago de los Cisnes, Hansel y Gretel, Caperucita Roja representaron una parte importante de nuestra infancia, en conjunto con las princesas y los super héroes.
Estas historias nos enseñaron, en una visión dulce e imaginativa, lo que era soñar, pasar por situaciones desagradables para poder encontrar la tranquilidad, el final feliz. Todas las niñas queríamos ser princesas, queríamos ser Blanca Nieves, Bella, Aurora, Cenicienta... queríamos encontrar a nuestro príncipe azul. Por otro lado, los niños querían ser héroes, querían ser Spider Man, Iron Man, Captain America... querían salvar al mundo. Estas historias fueron construidas (y romantizadas) para darle una sensación de expectativa, añoranza, y deseo... pero, ¿realmente sabemos cómo surgieron dichas historias?
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Figura 1. Hansel y Gretel
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A través de la lectura y la película, además de lo que podemos suponer de analizar las cosas, se nos hizo fácil deducir y darnos cuenta que todas las historias tienen un trasfondo que va más allá de lo que podemos pensar. En realidad, una de las formas en las que conocemos el pasado actualmente es a través de la escritura y los relatos que nos dejaron las civilizaciones. Como mayor ejemplo, tenemos las historias de Homero, La Odisea y La Ilíada, las cuales nos otorgaron una perspectiva sobre cómo fueron los orígenes de la historia de Grecia, así como el nacimiento de un pilar fundamental en la vida de los seres humanos: la fe. La mitología griega es clave para el entendimiento del por qué de la Antigua Grecia.
Uno de los temas principales de la lectura y la película, es que para entender a qué se refiere o que significan los símbolos que aparecen en los cuentos y las historias, debemos de viajar al pasado, al contexto histórico y social donde se desarrollaban. El psicoanálisis es una de las corrientes psicológicas que han trabajado en descubrir lo que pensaban y querían transmitir las personas de acuerdo a los elementos que contenía, poniendo el ejemplo de Caperucita Roja, donde la historia va más allá del final feliz donde la rescata el cazador, sino exponía características sociales latentes como el apego y descubrimiento de la sexualidad, pedofilias y la existencia del id (proveniente del psicoanálisis del ello, yo y el super yo, o en su defecto el id, ego y super ego, que representan las dimensiones de la mente).
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| Figura 2. Id, ego y super ego |
Los cuentos, en sus inicios, se dice que eran relatos creados por los campesinos, y que lejos de su interpretación y transcripción escrita, se hacía más que nada de manera verbal, por lo que la raíz original y la temática no cuentan con una certeza 100% real. Si bien sus orígenes son franceses, su distribución mayoritaria se dio gracias a los alemanes y los británicos y, a la fecha, la romantización quedó a manos de los estadounidenses
Durante la Edad Media, los europeos eran los de "raza privilegiada"; los principales desarrollos de las civilizaciones, desde el trabajo, la política hasta el pensamiento, tuvieron lugar ahí. Los cuentos eran un arma que las personas de clase baja usaban para dar a conocer las situaciones de precariedad y desigualdad social que gobernaba, así como la normalización de temas que actualmente se debaten y son impensables vivir, como el patriarcado, la supremacía blanca, la esclavitud, el abuso de poder, la desigualdad, el abuso sexual y la pedofilia.
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| Figura 3. Caperucita Roja |
Independientemente de las problemáticas sociales que se vivían, y que la sociedad lucharía por cambiar ante el despertar y la exploración de nuevos universos y mundos, como lo representó el descubrimiento de América y la caída de Constantinopla (sucesos que dieron fin a la Edad Media para dar paso a la Moderna). Son cuestiones que nos ayudan a entender la transición cultural y social que viven las personas, las cuales se entremezclan en sus vidas personales y familiares.
Los relatos son lo que nos nutren y ayudan a que desarrollemos sentimientos que nos impulsan a conectar con lo que se nos dice y cuenta. Historias como La Odisea y la Ilíada en la Edad Antigua, Caperucita Roja y Hansel y Gretel en la Edad Media, o el Diario de Anna Frank y El Pianista del Gueto de Varsovia en la Edad Contemporánea nos muestran lo que nos deparó en el pasado, y así evitar o impulsar una mejora y un daño en el futuro.
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Referencias fotográficas
Figura 1: https://www.mavipastor.com/cuento-de-hansel-y-gretel/
Figura 2: https://span413wsharp.umwblogs.org/id-ego-and-superego/
Figura 3: https://wsimag.com/es/cultura/54659-caperucita-roja
Sophía, planteas un análisis muy interesante sobre el predominio de la Europa occidental en la forma como fue gestándose el conocimiento en occidente, y ahora en el mundo.
ResponderEliminarPor lo pronto, podemos situarnos en un tiempo y lugar muy específico dentro de la edad media: Francia del siglo XVIII, en el Antiguo Régimen y la vida de los campesinos.Los cuentos de los campesino comunican un ethos y una visión del mundo. Los narradores de cuentos de la Francia del siglo XVIII retrataban un mundo de cruda brutalidad y que nos da muchos elementos para reconocer la cultura y la estructura social.
Esa estructura era muy rígida, y a través del texto podemos ver a la parte más baja de la estructura, cómo los campesinos no podían escapar de un sistema de señorío que les negaba suficiente tierra para lograr su independencia económica y que les quitaba casi todos los excedentes que producían. Mientras las mujeres se casaban tardíamente (entre los 25 y los 7 años) y tenían cinco o seis hijos. Grandes masas vivían en un estado de desnutrición crónica. El odio, la envidia y los conflictos de intereses reinaban en la sociedad campesina.
Los campesinos de los albores de la Francia moderna habitaban un mundo de madrastras y huérfanos, de trabajo cruel e interminable, y de emociones brutales, crudas y reprimidas. La condición humana ha cambiado tanto desde entonces que difícilmente podemos imaginar cómo ésta era considerada por la gente cuya vida realmente era sórdida, brutal y breve.
Estas características, y el poder de la iglesia en occidente, dieron paso al conocimiento religioso que se desarrolló.