¿De qué manera están relacionados el conocimiento y la cultura?

 


"Llegará el día en el que termine esta horrible guerra y volveremos a ser personas como lo demás, y no solamente judíos" -Anna Frank


La Segunda Guerra Mundial es fácilmente uno de los sucesos que más han marcado la historia de la humanidad. Con una estimación de más de 40 millones de fallecidos, decenas de países y ciudades destrozadas y el inicio de una tensión que perdura hasta la fecha, seguimos viviendo los estragos que estos seis años nos dejaron como legado.

    En un mundo donde se tenían costumbres muy arraigadas, desde machismos, misoginia, homofobia y ganas de poder, las personas sólo veían en su bien personal y en el "qué dirán". Un mundo que no terminaba de sanar de los estragos de una guerra y que, sin duda, no estaba preparado para enfrentar a otra. 

    Lejos de las consecuencias en términos políticos y económicos que se tuvieron, fueron los estragos culturales los que más impactan. El racismo, la dominancia sistémica y la fobia hacia los "diferentes" ocasionaron la muerte de millones de personas, principalmente de judíos, gitanos, homosexuales, entre otros, en el conocido Holocausto.

    Adolf Hitler, el Führer, demostró al mundo que una mente grande, brillante, inteligente y extremadamente analítica puede causar que todo un planeta cambie su manera de vivir, pensar y actuar para siempre, todo en cuestión de seis años. Hitler, una persona extremadamente influyente y sabia, pero a su vez tan retorcida y llena de odio.

    Si bien en la actualidad no quedan muchos sobrevivientes vivos de la guerra (tanto militares como civiles), podemos darnos cuenta de cómo fue la vida en esos tiempos a través de un arma poderosa: los libros y los escritos, donde nos contaban sus pesares y sus historias, en un sistema donde por creer en algo diferente, te hacía "impuro" y digno de morir. 

    Anna Frank, aquella niña alemana, es sin duda uno de los personajes no bélicos más emblemáticos de la guerra. A través de su diario, pudimos vivir, de manera imaginaria, las atrocidades que se vivían en aquel tiempo, sobre todo desde el punto de vista de los judíos. Hay más historias que te dan otra perspectiva de las cosas, como lo es la del pianista Wladyslaw Szpilman, o como el niño en la pijama de rayas.

    ¿Qué sentimientos y pesares tenían en común estos personajes? Preocupación, miedo, incertidumbre, dolor. Todos ellos fueron separados de sus familias y gente conocida, despojados de sus posesiones y obligados a trabajar en condiciones precarias y crueles. En estas situaciones, aplicaba también la "ley del más fuerte": si eras apto, vivías. Si no lo eras, ibas directo a los campos de exterminio y mas cámaras de gas.

    Al término de la guerra, con Alemania, Italia y Japón destrozados, y los Estados Unidos y la Unión Soviética discutiendo el destino de los alemanes, sucede el resurgimiento en el pensar de todo el mundo. Este suceso, por más brutal que haya parecido, dio inicio a la fundación de la ONU y el cambio de paradigmas sociales a la diversidad que perduran, con mayor intensidad, en la actualidad.

    Si bien no podemos sentir que fue lo que realmente se vivió, podemos compartir el sentido de lucha y coraje hasta nuestra actualidad, con sucesos como la violencia de género y los feminicidios, el abuso policial y de poder, el racismo y sus consecuencias como el BLM, o la búsqueda por los derechos de la comunidad LGBTQ+. Si bien no nos encontramos con la pistola en la cabeza, vivimos con el miedo de perder la vida ante las injusticias, ante la opresión de un sistema corrupto e impune que no busca la protección. Sin embargo, contamos con una fuerza superior a la que cuentan los gobiernos y los delincuentes: las ganas de cambiar los paradigmas del futuro. Hoy si hablamos, hoy si nos levantamos.

“¿Cómo se llora a seis millones de muertos? ¿Cuántas velas se encienden? ¿Cuántas plegarias se oran? ¿Sabemos cómo recordar a las víctimas, su soledad, su impotencia? Nos dejaron sin dejar rastro, y nosotros somos ese rastro. Contamos estas historias porque sabemos que no escuchar ni desear saber lleva a la indiferencia, y la indiferencia nunca es una respuesta.” -Elie Wiesel

Comentarios

  1. Excelente idea de haber recuperado el testimonio de una niña en este contexto para recuperar, tanto elementos culturales, como de la visión del mundo de los habitantes. Haces, además, una reflexión muy importante sobre la percepción y las emociones que encaminaron cambios a nivel mundial.
    Pablo Fernández Christlieb presenta tres argumentos muy importantes para reconocer la relación que tienen el conocimiento y la cultura:
    1) La percepción y la sensación son construcciones históricas-sociales. Lo que significa que la manera como nuestros sentidos perciben la realidad no es sólo una cuestión biológica-física, sino que se forma a partir de construcciones sociales ya establecidas.
    2) Hay una correspondencia entre los objetos y la percepción. Lo que quiere decir que es a partir del desarrollo de objetos cuando comenzamos a interpretar intelectualmente nuestro mundo, pues al intervenirlo lo convertimos en un concepto, en una idea. Así que, en función de los objetos (de la realidad mental) es como pensamos.
    3) Cuando el cúmulo de objetos hace que pierdan su carácter sagrado, nuestra percepción se separa del objeto.
    Así, podemos hacer el ejercicio de situarnos en un contexto en específico, y mirar sus objetos, mirar las prácticas, y con ello deducir cómo percibían el mundo, y, por lo tanto, qué tipo de conocimiento se creaba y con qué finalidad.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario