Implicaciones políticas del conocimiento

 


Dentro del desarrollo del conocimiento en el mundo, existen una infinidad de posturas que nos dan entrada al saber de muchas cosas. Sin embargo, existen dos términos que, por lo general, contraponen las ideas de las personas y son el sustento para la llegada de la verdad: lo científico y lo ideológico.

   Gerard Fourez menciona en su obra "La construcción del conocimiento científico" (2000), algo muy cierto sobre la percepción que tiene la sociedad de la ciencia y la ideología: "Frecuentemente se subraya el contraste entre lo científico y lo ideológico: considerando que lo científico seria cierto, objetivo, independiente de todo presupuesto, mientras que lo ideológico sería, por el contrario "simples opiniones" más o menos ambiguas" (p. 1). 

    Asimismo, Fourez define los discursos ideológicos "a los que se presentan como una representación adecuada del mundo, pero que tienen más un carácter de legitimación que un carácter únicamente descriptivo" (p. 1). También, señala lo siguiente:

"[...] una proposición es ideológica si transmite una representación del mundo que tiene como efecto motivar a la gente, legitimar ciertas prácticas y enmascarar pate de los sesgos y criterios utilizados; o, lo que viene a ser igual, cuando su efecto es más reforzar la cohesión de un grupo que una descripción del mundo. [...] se genera siempre desde un determinado "lugar"; con ello se quiere decir que lo producen determinados grupos sociales que tienen interés en que se vean las cosas de cierta manera, [...] cada uno habla desde su situación particular" (p. 1-2). 

    En términos más simples, podemos definir las ideologías como las visiones que tienen las personas como individuos de situaciones generales y particulares en el mundo, las cuales son guiadas por la relación conocimiento-ignorancia, alimentada por la experiencia, la ética, la religión, el interés de la persona y su cultura. Es la visión de una realidad general desde una perspectiva particular.

    Desde la posición de una estudiante de Comercio y Negocios Globales, uno de los estigmas más grandes que existe en la compra-venta de productos extranjeros en México es la de "lo hecho en China es 'corriente', 'barato', de 'baja calidad', entre otros". Si bien mucha gente habla desde su perspectiva personal, donde su poder adquisitivo les permite acceder a productos elaborados con materiales más exclusivos, la realidad es que hay personas que únicamente pueden acceder a lo que ellos denominan "malo". 

    Asimismo, la realidad de la manufactura china es que es inmensamente diversa. Si bien hay cosas que se consideran desechables, hay otras que son altamente eficientes y de tecnología de alta gama, como por ejemplo la electrónica. Entre mejor calidad tenga un producto, más caro es, y así como China puede producir cosas que son de un periodo corto de vida útil, también produce cosas duraderas. Este panorama se presenta en todos los países del mundo. 

    El rompimiento de esta ideología errónea es altamente difícil, puesto que es algo que se tiene muy arraigado en la sociedad, y sólo las personas que están mayormente relacionadas con los procesos productivos y económicos tienen dicho conocimiento. Sin embargo, la invitación a la reflexión sobre todo lo que nos rodea nos puede dar un panorama distinto de lo que consideramos de "buena" y "mala" calidad.

    Haciendo un ejercicio personal, donde analicé distintos elementos al azar en mi habitación, llegué a la conclusión siguiente. De 20 objetos al azar, cuya funcionalidad es vital y enorme para mi rutina de vida, pude observar lo siguiente:

  • Leyenda Hecho en México: 7 objetos
  • Leyenda Hecho en Estados Unidos: 1 objeto
  • Leyenda Hecho en Colombia: 1 objeto
  • Leyenda Hecho en Vietnam: 1 objeto
  • Leyenda Hecho en China: 10 objetos

Matemáticamente hablando, el 50% de los productos analizados fueron hechos en China, donde el 60% correspondía a electrónica. Este ejercicio, me explica que lo hecho en China no es símbolo de malo, puesto que el uso que le doy es alto. Sin embargo, esto no quiere decir que otras personas no tengan experiencias diferentes a las mías. "Mi entorno, no define la realidad".

Comentarios

  1. Muy buena definición y muy acertado tu ejemplo, Sophía.
    Los discursos ideológicos se presentan como verdaderos sin serlo, y buscan determinados intereses de ciertos grupos sociales.
    Según el autor, la ciencia, muchas veces, tiene ideologías detrás, pero también la ciencia (en un carácter serio) puede desentrañar ideologías. Así, podemos reconocer ejemplos en nuestras disciplinas de discursos ideológicos que pueden develarse a través de la ciencia misma.

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